Como imaginaréis, lo primero de lo que os tengo que hablar es de los Juegos Olímpicos para los que he sido recientemente seleccionado.
Cuando empecé con el atletismo, acababa de ver a un tal Fermín Cacho entrar con los brazos abiertos en meta de un estadio repleto de gente. Al principio, no tenía muy claro que había ganado aquel hombre, pero pronto, y pese a mi corta edad, percibí lo importante que había sido. Supongo que también llegó por primera vez a mis oídos las palabras “Juegos Olímpicos”. Con el tiempo, comencé a obtener buenos puestos en carreras populares y escolares; y aún tengo grabado en mi mente, y también en una vieja cinta VHS, una pequeña entrevista que me hicieron en el año 95 tras ganar una carrera popular en Sevilla. En ella, Javier Cabrera, conocido periodista sevillano me preguntaba; ¿y de mayor quieres ser atleta de élite?, yo contestaba con un rotundo “Sí” y además añadí un “Cómo Fermín Cacho”. Algún día trataré de recuperar esas imágenes, y de paso se las mostraré a Javier, que posteriormente me ha entrevistado en varias ocasiones, pero dudo que se acuerde de aquel chaval de 9 años que tan convencido le respondió.
Foto con Fermín Cacho en los pasados campeonatos de Europa de Helsinki
Algo más mayor, cuando Sevilla decidió apostar por albergar unos Juegos Olímpicos y presentó una candidatura para organizarlos en el año 2004, recuerdo como, con la inocencia propia de un niño y “haciendo las cuentas de la vieja” les decía a mis amigos; “en Sevilla 2004, YA tendré 17 años, y con esa edad ya podré participar en los juegos”. Todavía me río al recordarlo, que fácil era soñarlo, pero qué difícil conseguirlo ¡y más con esa edad! Jeje.
El caso es que, conforme pasaron los años, el sueño olímpico aunque lejano, ya no lo era tanto, o al menos no parecía el comentario de un niño con una gran imaginación.
En el año 2008, me quedé a 23 centésimas de la mínima olímpica “A” y a tan sólo un puesto (4º) en el campeonato de España. Por dos veces, me quedaba a las puertas de disputar una Juegos. Sin embargo, fue también un momento para ver que ya no lo tenía tan lejos, que con 21 años lo había tenido cerca y por qué no en los siguientes podían ser los míos.
Desde entonces, el sueño de aquel niño volvió a estar cada vez más presente en mi cabeza, hasta que hace unos días se hizo real y fui seleccionado para Londres. Ahora sólo queda vivir, experimentar y sobre todo disfrutar de este éxito que tanto ha costado conseguir; competir con los mejores deportistas del mundo en un marco inmejorable.
No puedo olvidarme de todas las personas que con su ayuda también forman parte de este "premio" y a las que prefiero no nombrar por no dejarme a nadie. Especial mención quiero hacer a mis padres y mi hermano, y también a mi entrenador y mi novia con los que además voy a compartir esta experiencia en tierras británicas.
A todos ¡Muchas gracias!